11.10.06

Contigo, pan y cebolla (o... ¿se puede vivir de amor y de agua fresca?)

La expresión “contigo, pan y cebolla” es mucho más que una trillada frase proverbial. Refleja una realidad de la naturaleza humana y resume, por otro lado, el contenido de un tópico literario.

Cuando el enamoramiento invade a un sujeto (un enamoramiento intenso, reciente), en el organismo del enamorado se desencadena una respuesta neurofisiológica, que incluye la liberación en el cerebro de una droga natural, generada por el propio organismo: la feniletilamina. Esta sustancia tiene las propiedades farmacológicas de la anfetamina: causa “síntomas de amor” como el insomnio y la inapetencia, y suprime la sensación de fatiga. El enamorado, dopado por esta droga del amor, se siente valiente e inmune a los peligros. Apelo ahora a la experiencia y recuerdos de mis lectores: ¿no hemos experimentado, cuando estamos enamorados y acompañamos a la novia a casa por la noche, la sensación de ser inmunes a los riesgos callejeros: por ejemplo, a ser asaltados por malhechores?

Pero, a lo que iba, la feniletilamina induce al sujeto a sentirse también resistente a la fatiga, a la sed y al hambre. Esa es la razón por la que “siente”, literalmente, que si está en compañía de la persona amada, no necesita medios materiales para sustentarse (comida, bebida). De ahí el refrán castellano: Contigo, pan y cebolla. Los franceses expresan la misma convicción más poéticamente: “vivre d’amour et d’eau fraîche” (vivir de amor y de agua fresca)*.

Ese sentimiento, esa convicción, es también un tópico literario con raíces clásicas. Como ya comenté en otro post, a propósito de la desidia que causa el amor, en este caso también los antiguos se limitan a desarrollar como tópico literario la descripción de un estado neurofisiológico. Así, los poetas elegíacos latinos proclaman repetidas veces que ellos prefieren el amor a las riquezas. Más concretamente, a veces especifican que, con tal de estar con la mujer amada, no les importa vivir en la penuria de medios materiales (pseudo-Tibulo 3.3.23-24, 29-32):

Sit mihi paupertas tecum iucunda, Neaera,
At sine te regum munera nulla volo. [...]

Nec me regna iuvant nec Lydius aurifer amnis
Nec quas terrarum sustinet orbis opes.
Haec alii cupiant, liceat mihi paupere cultu
Securo cara coniuge posse frui.

¡Viva yo contigo, Neera, en feliz pobreza,
pero sin ti no quiero ni los regalos de los reyes! [...]

No me complacen los reinos, ni el río lidio, rico en oro,
ni cuantas riquezas contiene el orbe terráqueo.
Que otros anhelen eso: ojalá pueda yo, con pobre sustento,
difrutar sin cuita de mi querida mujer.

Modernamente, el poeta francés Jacques Prévert (de quien ya cité otro poema aquí) elabora una fantasía o sueño erótico, con una atmósfera onírica y surrealista: se siente capaz de vivir en la pobreza absoluta, desnudo y en el desierto, con su amada, sustentándose sólo de ese amor... y de agua fresca (me preocupa dónde piensa encontrar agua fresca en el desierto, a no ser que se imagine cerquita de un oasis, pero los sueños, claro está, son libres y pueden permitirse el lujo de ser incongruentes):

À quoi rêvais-tu?

Vêtue puis revêtue
à quoi rêvais-tu
dévêtue

Je laissai mon vison au vestiaire
et nous partions dans le désert
Nous vivions d'amour et d'eau fraîche
nous nous aimions dans notre misère
nous mangions notre linge sale en famine
et sur la nappe de sable noir
tintait la vaisselle du soleil
Nous vivions d'amour et d'eau fraîche
J'étais ta nue propriété.


¿Con qué soñabas?

Vestida y vuelta a vestir,
¿con qué soñabas tú
desvestida?

Dejé mi visón en el guardarropa
y nos marchábamos al desierto
Vivíamos de amor y de agua fresca
nos amábamos en nuestra penuria
nos comíamos nuestra ropa sucia, de hambre
y sobre el mantel de arena negra
tintineaba la vajilla del sol
Vivíamos de amor y de agua fresca
Yo era tu desnuda propiedad


Y también el cantautor Joaquín Sabina retoma la expresión “pan y cebolla”, para caracterizar una relación de pareja, en su canción “Eva tomando al sol”, perteneciente al disco El hombre del traje gris (1988). La canción puede escucharse aquí (fichero mp3 de 5 megas), y la primera parte de la letra dice:

Todo empezó cuando aquella serpiente
me trajo una manzana y dijo: “prueba”
Yo me llamaba Adán, seguramente
tú te llamabas Eva.

Vivíamos de squatters en un piso
abandonado de Moratalaz,
si no has estado allí no has visto
el Paraíso Terrenal.

Cogimos un colchón de una basura,
dos sillas y una mesa con tres patas,
mientras yo emborronaba partituras
tú freías las patatas.

Plantamos cañamones de Ketama
y un tiesto nos creció ante el ventanal
con una rama de árbol de la ciencia
del bien y del mal.

A Eva le gustaba estar morena
y se tumbaba cada tarde al sol,
nadie vió nunca una sirena
tan desnuda en un balcón.

Pronto en cada ventana hubo un marido
a la hora en que montaba el show mi chica,
aunque la tele diera en diferido
el Real Madrid-Benfica.

Un día la víbora del entresuelo
en trance a su consorte sorprendió,
formó un revuelo y telefoneó
al cero noventa y dos.

Y como no teníamos apellidos,
ni hojas de parra, ni un tío concejal,
ni más Dios que Cupido
no sirvió de nada protestar.

Eva tomando el sol
bendito descontrol,
besos, cebolla y pan…
¿qué más quieres Adán?

* Gracias a Mónica M. Martínez por haberme recordado la expresión francesa, por haberme dado a conocer el poema de J. Prévert y, en definitiva, por sugerir el tema de este post.

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4 comments:

  1. Qué lindo como tú transformas lo ordinario (lo común) en maravilla. Eres como un mago, con el Latín como varita mágica... Bello ;)

    Mis saludos, profesor!

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  2. Gracias a malditaluna y api por su interés. Algo así pretendo con este blog: mostrar que muchas actitudes y motivos, incluso de la vida cotidiana, fueron tratados literariamente por los clásicos. Si he logrado transmitir un ápice de esta convicción, me siento pagado. Gracias por leer y comentar, de corazón:

    Gabriel Laguna

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  3. ¿y qué me dices d la obra mexicana que lleva por título justo "conrigo pan y cebolla"

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  4. Qué buen post! Yo llegué aquí intentando descifrar la canción "Mujer Nocturna" de El soldado.

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