Quiero ser un viejo verde
He leído recientemente la novela de Gabriel García Márquez Memoria de mis putas tristes (Barcelona: Mondadori, 2004). Me ha gustado, y algún otro día volveré en este foro sobre ella, para comentar alguna de las muchas alusiones a la cultura clásica que contiene. Para empezar, el nonagenario protagonista se gana la vida como “maestro de gramática castellana y latín” (p. 12). Pero ahora voy a otra cosa.
La novela cuenta la historia de un sujeto que ha sido muy putero durante toda su vida. Y, cuando cumple noventa años, decide regalarse una noche de amor loco con una muchacha virgen. Por tanto, el protagonista es lo que en español castizo se llamaría un “viejo verde” (en latín, un senex amator, y no un senex viridis, que significaría otra cosa). Querría detenerme hoy en la historia del sintagma “viejo verde”, en el que el adjetivo “verde” tiene el significado de “libidinoso, lascivo”. ¿Cuál es el origen de esta curiosa acepción?
En latín clásico ya se documenta el adjetivo viridis para calificar a la vejez o a los viejos, con el sentido de “juvenil, lozano”: esto es, se aplica a un sujeto que, aunque anciano, tiene un espíritu juvenil o un estado físico sano. Veáse el Oxford Latin Dictionary, s. v. viridis, 5b. Virgilio parece que fue pionero en el uso de esta combinación, aparentemente contradictoria, “vejez” + “verde”, al calificar de "verde" la ancianidad de Caronte, el barquero infernal: iam senior, sed cruda deo viridisque senectus (“ya era bastante viejo, pero era la vejez del dios fresca y verde”) (Eneida VI 304). Séneca considera a su anciano amigo Clarano non... senem, sed mehercules viridem animo ac vigentem (Epístolas LXVI 1) (“no viejo... sino, por Hércules, verde y vigoroso de espíritu”).
En castellano, el adjetivo “verde” aplicado a la vejez tuvo todavía un sentido similar al latino hasta el siglo XVII. Un viejo verde era, simplemente, un anciano de aspecto lozano o de talante juvenil. Pero a partir de ahí el adjetivo empezó a incorporar una connotación de lascivia. Como se consideraba que el amor y el sexo eran actividades propias de la juventud, pasó a llamarse viejo verde, esto es, viejo con actitudes juveniles (in malam partem), al anciano que manifestaba excesivas proclividades lúbricas, especialmente con respecto a jovencitas. En el Diccionario de Autoridades de 1739 ya se sugiere esta acepción: “Viejo verde llaman al que mantiene o ejecuta algunos modelos y acciones de joven, impropios de su edad” (cursiva mía).
Tengo la impresión de que esta acepción de “verde” se está perdiendo en la lengua de nuestros jóvenes. Por eso he decidido que, al menos para que el idioma castellano no se empobrezca de sus locuciones tan sugerentes, yo, de mayor, quiero ser un viejo verde.



2 Comments:
Creo que es el mismo valor de xlwrós en gr., al menos en tragedia se usa con el significado de "en plenitud de fuerza vital". Lo mismo vale para xloázw ("estar en lozanía"), y supongo que esa es la razón del antropónimo Chloe.
Todavía recuerdo la confusión al traducir virides lacertos entre "brazos flexibles" y "lagartos verdes"... fue muy sonada.
Gracias por el complemento. Sería muy interesante combinación si se usa en griego la combinación o juntura chlorós + gerwn, o similar, como sí en latín viridis + senex (o senectus). Un saludo.
Post a Comment
Links to this post:
Create a Link
<< Home