17.2.05

Zapatero, a tus zapatos / The cobbler should stick to his last

Aviso que el título de este post no tiene relación alguna con el actual presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Zapatero, a tus zapatos" es una frase proverbial española, con la que se busca criticar la actitud de quienes pretenden opinar sobre materias de las que no entienden. Una actitud, por cierto, muy habitual. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que alguien empieza una alocución: "yo de eso no entiendo, pero opino que..."? ¿Cómo se puede opinar de lo que no se entiende?

Según indica mi diccionario Collins Español-Inglés (y viceversa), en inglés una frase proverbial equivalente (que yo no conocía hasta consultar el diccionario) sería "The cobbler should stick to his last".

Pues bien, el origen de esta frase está también en el pasaje de Plinio el Viejo que cité en mi nota anterior, sobre el proverbio Nulla dies sine linea. Dejamos a Plinio hablando sobre el pintor Apeles, y continúa:

idem perfecta opera proponebat in pergula transeuntibus atque, ipse post tabulam latens, vitia quae notarentur auscultabat, vulgum diligentiorem iudicem quam se praeferens; feruntque reprehensum a sutore, quod in crepidis una pauciores intus fecisset ansas, eodem postero die superbo emendatione pristinae admonitionis cavillante circa crus, indignatum prospexisse denuntiantem, ne supra crepidam sutor iudicaret, quod et ipsum in proverbium abiit. (Naturalis Historia 35.84-85)

[Éste mismo exponía sus obras acabadas en un tenderete a los transeúntes y, ocultándose él mismo tras un cuadro, escuchaba los defectos que eran criticados, prefiriendo al pueblo, como si fuera un juez más exacto que él mismo. Cuentan que una vez fue reprendido por un zapatero, porque hubiera pintado en unas sandalias pocas tiras, y que, al día siguiente, cuando el mismo zapatero, enorgullecido por la corrección de la crítica anterior, empezó a pontificar sobre la pierna, lo miró indignado, avisándole de que, como zapatero que era, se abstuviera de juzgar por encima de la sandalia. Y esto igualmente quedó como proverbio.]
Haré ahora una concesión a los recuerdos personales. Recuerdo que cuando yo tenía 12 o 13 años, Televisión Española (la única cadena de entonces) emitía cada semana un programa cultural, llamado "La bolsa de los refranes". En cada emisión se proponía un refrán, para que los espectadores enviaran reflexiones en prosa o poemas, comentándolo o glosándolo. Y se escogía un ganador. Yo participé varias veces en el concurso, y nunca gané (con razón). En una ocasión, el refrán que había que glosar era precisamente este de "Zapatero, a tus zapatos". Escribí un soneto alusivo, que aún recuerdo, y que paso a transcribir aquí para tortura de mis lectores:

Cuentan las lenguas que en tiempo añejo
el rey de un pais una fiesta dio,
y sobre el calzado que en ella lució
a un zapatero pidióle consejo.

Le instruyó el zapatero sabiamente,
haciendo gala de su profesión,
encontrando en la fiesta admiración
el monarca, que le atendió obediente.

Mas por inercia ya le asesoraba
de hacienda, religión, guerra o estado,
y al rey más y más cansaba.

Pasaba aconsejando luengos ratos
y al final gritó el rey, ya exasperado:
"Zapatero, a tus zapatos".

Labels:

4 Comments:

Blogger Sara said...

Sería interesante saber quién fue el ganador. Su texto en absoluto es una tortura; más bien al contrario, a mí me ha deleitado su lectura.

28/5/07 21:24  
Blogger Koldo said...

El fallo es que un soneto -por definición- debe tener 11 sílabas y el suyo cojea bastante. Se mueve irreverente entre 10, 11 y 8. Si pretende ser soneto, es soneto manco. Si no lo pretende ser, llámelo mejor "poema".

Ánimo

28/11/07 13:18  
Blogger Rojo said...

muy interesante :D

1/7/08 15:48  
Blogger Angel Caballero said...

que duros jueces, el mismo dijo "tenia yo 12 o 13 años" yo tengo 22 y aun no escribo nada digno de leerse.

10/9/08 20:53  

Post a Comment

Links to this post:

Create a Link

<< Home